Aún no había cambiado los dientes de leche, y ya la estaban maquillando. Esto fue lo que vi hoy, domingo 14-09-08 en la televisión.
Hoy me levanté, ante la espera larga que había para utilizar el baño de mi casa, hice lo que no debería haber hecho nunca: encendí la televisión. Que horror. Empeorando la situación y los riesgos que a mi materia gris le significa, reparé en un programa del canal rosa “Utilísima Satelital”. Y es acá donde vi algo que me aterró
No muy seguido, pero a veces miro cosas que me incentiven a echarle insultos a televisor, como cuando me quedaba trasnochando para ver el programa del neoliberal “Openhaimer”, un periodista que no tiene reparos en demostrar que es funcional a Estados Unidos, pero al menos lo admite.
Volviendo al tema, me detuve en el programa “Generación 1.5” (?) del canal antes mencionado. Allí se encontraba una conductora delgada de cabello negro, muy carismática llamada Mayra Paolucci que le decía a una nena de… ¿11 años? Más no tenía, que clase de ropa debería ponerse para cambiar de look.
Al parecer en este programa las niñas de no más de 15 años envían un mail al programa diciendo que quieren cambiar su apariencia, la producción las contacta y arman un programa en el que los televidentes pueden observar el cambio gradual de look de estas niñas.
Para el programa del día de hoy había una niña pequeña de unos 11 años, que ni siquiera había cambiado todos los dientes de leche, a la que la conductora le recomendaba llevar ropas que marquen la figura (?) con un estilo más “romántico” (???). Desastroso era escuchar a Mayra diciendo que debía resaltar su “físico espectacular” (????!!!!). Después de comprar las prendas, la niña fue a la peluquería a hacerse un corte “más moderno” y después, llegó a la ¡maquilladora! Comenzaron pintándole los huecos de los costados de la nariz, el mentón y las ¡ojeras!, con ¡lápiz corrector! Luego le pintaron los ojos con tonos morados y máscara para las pestañas y los labios con gloss (…)
Después de haber sometido a la niña a la tortura de la que somos víctimas autoinducidas diariamente las mujeres de más de veinte años, la hicieron voltearse al espejo. Cuando la criatura se vio, con los labios pintados, el pelo peinado a lo top model, la ropa al último grito de la moda, se puso a llorar de la emoción.
Terrible, triste y horrible.
Todas conocemos lo mal que hace a las neuronas un canal rosa como “Utilísima Satelital”, desde donde se promueve un estereotipo de mujer que sea un mero objeto de decoración para el sexo opuesto. Desde este canal se marca el territorio: las mujeres a la cocina, las mujeres a resbalarle la tarjeta al marido, y las mujeres que tienen quien les limpie la casa, que vayan a hacer montones de manualidades inservibles. Cámbienle la decoración a la casa cada cambio de estación, traten de estar al último grito de la moda. Conductoras flacas y modelos, que no se despeinan por hacer una lámpara de “art deco”! mmmh, que chic!
Tal como recomiendan desde su página web http://www.utilisima.com lean libros interesantes como: “Fondues saladas y dulces”, “Salsas dulces y salada” y “Mi bebé y yo”. Además de la joyita, para las más chiquitas, las madres y esposas del mañana, se recomienda el libro “Cocineritas, mi primer libro de cocina”, de Paula Pollono; para que aprendan desde temprano cuál es el “lugar de las mujeres”.
Nunca van a promover que las mujeres estudien, trabajen y se independicen monetariamente del sexo opuesto. Tampoco, y muy grave también, promueven que la mujer se vuelque a la cultura, a interesarse por la política y la sociedad. Muestran una vida rosada como sus escenografías, en las que la mujer perfecta es aquella que tiene su lugar ganado en el hogar.
Creo que a una cierta edad, como a la mía, ya a los 24 años de vida, estos programas no me afectan. Las mujeres hemos crecido inundadas de estos estereotipos: que tenés que ser delgada y esbelta, estar siempre siguiendo a la moda, esclavizada al maquillaje (doy fe que acá si me atraparon), y el clásico estereotipo de la mujer consumista de ropa, cargada de bolsas de “shopping”. Pero también debés estar “felizmente” casada, con un marido de buen pasar económico, niños que van a colegio privado y tiempo libre para hacer estúpidas manualidades para que no piensen los demás que no hacés nada. Esa es la mujer del siglo XXI, la que tal vez estudia, pero no ejerce para poder criar a los niños, la que no entiende nada de política… ¿Para que? Si ella es feliz en su mediocridad…
Si quieren ser mediocres, que sea su elección, pero por favor, no le escarben el cerebro a las menores de edad, que ya bastantes conflictos adolescentes tienen como para que un canal más les esté diciendo como “deben ser” para ser aceptadas por la sociedad.
Por Acrux
El sexo femenino en retroceso en pleno siglo XXI: escuela virtual para las “madres y esposas del mañana”
Etiquetas: Sociedad 3 comentariosPublicado por Las del Sur en 09:10
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